Si una empresa quiere elaborar y comercializar alimentos en Argentina, hay dos siglas que rápidamente aparecen en el proceso: RNE y RNPA. Pero, ¿qué es el RNE y el RNPA, cuál es la diferencia entre ambos registros y por qué son importantes para una empresa alimentaria? Comprender su función es fundamental para evitar errores, demoras y problemas que pueden afectar la producción y comercialización de alimentos.
RNE y RNPA: dos registros, dos objetos distintos
Es el registro que identifica al establecimiento donde una empresa realiza actividades vinculadas con productos alimenticios, de acuerdo con las autorizaciones correspondientes. Está relacionado con la planta, fábrica o instalación donde se desarrollan las actividades alimentarias autorizadas. Por ejemplo, si una empresa adquiere una fábrica para elaborar quesos, necesita analizar la situación regulatoria del establecimiento y gestionar las autorizaciones correspondientes antes de avanzar con normalidad en su operación.
A diferencia del RNE, que está vinculado con el establecimiento, el RNPA corresponde al producto alimenticio. En términos simples: el RNE identifica y autoriza al establecimiento, y el RNPA registra el producto alimenticio. Por eso, una empresa puede necesitar gestionar un RNE para su planta y diferentes RNPA para los productos que elabora y comercializa.
La diferencia principal es sencilla: el RNE corresponde al establecimiento, el RNPA corresponde al producto. Sin embargo, desde la perspectiva de una empresa alimentaria, ambos registros forman parte de un mismo objetivo: cumplir con los requisitos necesarios para elaborar y comercializar alimentos. Por este motivo, es un error pensar estas gestiones de manera completamente aislada. Cuando una empresa abre una nueva planta, adquiere una fábrica existente o incorpora nuevos productos, necesita analizar cómo se relacionan las autorizaciones del establecimiento con los registros de los alimentos que desea comercializar.
¿Qué se tramita primero: el RNE o el RNPA?
Esta es una de las preguntas frecuentes entre empresas que comienzan a fabricar alimentos o incorporan una nueva planta productiva. La planificación regulatoria debe contemplar primero la situación del establecimiento y, a partir de allí, organizar correctamente el registro de los productos. Pero el punto más importante es no esperar hasta último momento para analizar los RNPA: si la empresa sabe qué productos quiere fabricar, conviene planificar desde el inicio toda la estrategia regulatoria, según los criterios que fija el Código Alimentario Argentino.
¿Por qué una demora en el RNE o los RNPA puede afectar al negocio?
Porque detrás de cada trámite existe una operación comercial. Una empresa puede haber invertido en una fábrica, contratado personal, adquirido equipamiento y planificado nuevos productos. Pero si las gestiones regulatorias no avanzan de acuerdo con las necesidades del proyecto, pueden aparecer demoras que afecten la puesta en marcha comercial: retrasos en el lanzamiento de productos, dificultades para avanzar con las etiquetas, cambios en la planificación productiva y mayores costos internos.
¿Cuánto tarda la gestión de un RNE y un RNPA?
Los tiempos pueden variar según el tipo de establecimiento, los productos, la documentación disponible, la autoridad competente —en productos de origen animal, como los lácteos, también interviene SENASA— y las características particulares de cada gestión. Por eso, no existe un único plazo aplicable a todos los casos. Sin embargo, hay un factor sobre el cual las empresas sí pueden trabajar: la planificación.
¿Qué sucede cuando una empresa compra una fábrica de alimentos?
Adquirir una fábrica existente no significa que la nueva empresa pueda comenzar automáticamente a fabricar y comercializar sus productos sin analizar previamente la situación regulatoria. Es necesario revisar las condiciones del establecimiento, determinar las gestiones necesarias y planificar los registros de los productos que serán elaborados.
Este fue el desafío que enfrentó Lácteos La Ramada al adquirir una fábrica de quesos en Córdoba. La empresa necesitaba gestionar un nuevo RNE y los RNPA de los productos que serían fabricados en la planta. El objetivo era concreto: avanzar de la manera más rápida posible para poder imprimir las etiquetas y comercializar los productos con tranquilidad. AEFE trabajó en la planificación y gestión del proceso regulatorio con un objetivo promedio de 15 días para alcanzar las condiciones necesarias para avanzar con las etiquetas y la comercialización.
¿Cómo evitar demoras al gestionar el RNE y los RNPA?
El primer paso es analizar correctamente la situación de la empresa. Responder estas preguntas antes de iniciar las gestiones permite organizar mejor el proceso:
- ¿Qué actividades realizará el establecimiento?
- ¿Qué productos se van a fabricar?
- ¿Qué registros son necesarios?
- ¿Qué documentación está disponible?
- ¿Las etiquetas están correctamente coordinadas con la información de los productos?
La velocidad no depende solamente de presentar un trámite rápidamente. También depende de reducir errores, anticipar posibles observaciones y coordinar las decisiones regulatorias con los objetivos productivos y comerciales.
RNE y RNPA: de requisito regulatorio a decisión de negocio
Para una empresa alimentaria, obtener un RNE y registrar sus RNPA es mucho más que completar una gestión administrativa.
Detrás de esos registros hay inversiones, productos esperando salir al mercado, etiquetas que deben imprimirse y oportunidades comerciales que dependen de los tiempos de implementación.
Por eso, una correcta estrategia regulatoria debe buscar dos objetivos: cumplir con los requisitos aplicables y acompañar los tiempos del negocio. Cuando el establecimiento, los productos y las etiquetas se gestionan de manera coordinada, la empresa puede reducir incertidumbre, evitar errores y avanzar hacia la comercialización con mayor previsibilidad. Entender qué es el RNE y el RNPA, en definitiva, es el primer paso para gestionarlos con la velocidad que necesita el negocio.
