Lograr la certificación ISO 22000 en una fábrica de alfajores no es solo cumplir con un estándar internacional — es transformar la forma en que una organización gestiona la inocuidad en su operación diaria. Eso fue exactamente lo que hizo ALAJU SRL (La Quinta) en los últimos cuatro años, convirtiéndose en un hito para el sector alimentario de la provincia de Córdoba.
Una fábrica de alfajores con aspiraciones de ISO 22000: un punto de partida exigente
Hace cuatro años, La Quinta tomó una decisión poco habitual para una pyme alimentaria: elevar sus estándares de inocuidad al máximo nivel y avanzar hacia la certificación ISO 22000. El desafío iba mucho más allá de aprobar una auditoría.
La empresa necesitaba construir un sistema de gestión de inocuidad que funcionara en la operación diaria, que fuera comprendido por las personas que trabajan en planta y que pudiera sostenerse en el tiempo sin depender permanentemente de consultores externos.
Como ocurre en muchas industrias alimentarias, existía un riesgo frecuente: transformar la certificación en una acumulación de procedimientos y registros que generan más burocracia que resultados. El Código Alimentario Argentino establece requisitos claros de inocuidad, pero una certificación ISO 22000 exige ir mucho más lejos en la sistematización y la gestión.
La meta no era obtener un certificado. Era desarrollar una cultura de inocuidad que acompañara el crecimiento de la empresa y fortaleciera su posicionamiento comercial.
Un sistema diseñado para la realidad de la empresa, no para la auditoría
Desde AEFE acompañamos a La Quinta en el desarrollo e implementación de su Sistema de Gestión de Inocuidad basado en ISO 22000, con un enfoque práctico y orientado a resultados reales — no a la aprobación puntual de una auditoría externa.
- Diseñar un sistema para la realidad operativa de la fábrica — cada procedimiento fue desarrollado considerando los procesos reales, no condiciones ideales
- Lograr que las personas entendieran el porqué — se trabajó con todos los niveles de la organización para que cada colaborador comprendiera cómo su tarea impacta en la inocuidad del producto
- Construir autonomía — el sistema fue diseñado para que el equipo pudiera mantenerlo y mejorarlo de forma independiente una vez alcanzada la certificación
La inocuidad no se instala mediante manuales. Este proceso permitió incorporar los principios de ISO 22000 dentro de la cultura organizacional de La Quinta, transformando cada práctica diaria en parte del sistema.
Un impacto que trascendió ampliamente el objetivo inicial
La transformación en La Quinta fue mucho más allá de la certificación en sí. Los resultados impactaron en tres dimensiones distintas de la empresa.
Primera fábrica de alfajores de Córdoba certificada en ISO 22000
La Quinta marcó un hito para el sector alimentario provincial, convirtiéndose en referente de inocuidad en una categoría de producto muy competitiva.
Mayor confianza y reconocimiento comercial
La certificación fortaleció el posicionamiento frente a clientes, proveedores y mercados que exigen evidencias objetivas de gestión de inocuidad. La empresa consolidó una ventaja competitiva difícil de replicar y obtuvo reconocimiento a través de un estándar globalmente aceptado.
Un sistema que genera eficiencia operativa
El sistema permitió mejorar la gestión de recursos, ordenar procesos internos, fortalecer el cumplimiento legal y aumentar la eficiencia operativa — resultados que no dependen de una auditoría puntual sino de una forma de gestionar que hoy forma parte de la organización.
La Quinta — producción de alfajores en planta certificada ISO 22000, Córdoba
Lo que demuestra este caso
Muchas empresas creen que certificar ISO 22000 implica generar más controles, más documentación y más complejidad. La experiencia de La Quinta como fábrica de alfajores con ISO 22000 demuestra exactamente lo contrario.
Cuando el sistema se diseña correctamente — para la realidad de la empresa y no para la auditoría — la certificación se convierte en una herramienta para ordenar la operación, reducir riesgos, mejorar la eficiencia y generar nuevas oportunidades comerciales.
- Certificación ISO 22000 obtenida y sostenible en el tiempo
- Equipo interno con capacidad de gestionar el sistema de forma autónoma
- Posicionamiento competitivo concreto y demostrable ante el mercado
- Procesos más ordenados, eficientes y con menor riesgo operativo
- Base sólida para seguir creciendo sin depender de asistencia externa
Ese fue el verdadero resultado del proyecto: no obtener un certificado, sino construir una organización más sólida, competitiva y preparada para crecer.
